viernes, 7 de septiembre de 2018

Fallece Anastasio Gil García, director nacional de Obras Misionales Pontificias

Hoy ha muerto en Madrid el director nacional de Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil García, tras casi un año de enfermedad. Ha fallecido acompañado de su familia, y tras recibir los santos sacramentos. Sus restos mortales se velarán en el tanatorio M30 de Madrid. Recibirá sepultura en el cementerio de Veganzones (Segovia), su pueblo natal.
Anastasio Gil García nació el 11 de enero de 1946 en Veganzones (Segovia). Fue ordenado sacerdote con 24 años en la diócesis de Segovia, aunque en 1983 se incardinó en la diócesis de Madrid. Licenciado en Teología por la Universidad de Comillas en 1970, completó sus estudios con una diplomatura en Psicología Educativa en 1972, y con un doctorado en Teología por la Universidad de Navarra en 1981. Su primera ocupación pastoral fue como capellán y profesor de religión en el Colegio Montealto de Madrid –durante 20 años–, lo que compaginó con su trabajo de profesor de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. En ese tiempo fue también coadjutor en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Algete. En 1987 fue nombrado delegado de Catequesis de Alcalá de Henares, que por aquel entonces era una vicaría de la archidiócesis de Madrid, y pasó posteriormente a ser diócesis, con él mismo al frente de su Delegación Episcopal de Catequesis.
En 1988 fue nombrado subdirector del Secretariado Nacional de Catequesis de la Conferencia Episcopal, servicio que desarrolló hasta que en 1999 dio el salto al mundo misionero. En este periodo de tiempo continuó con su labor docente, como profesor de Teología y Didáctica de la Religión en la Escuela Universitaria “Fomento Centros de Enseñanza”, y de Pedagogía Catequética en la Facultad de Teología San Dámaso. En el ámbito pastoral, fue miembro del equipo presbiteral de la parroquia San Jorge de Madrid, y perteneció al Consejo de Redacción de la revista Actualidad Catequética.
En 1999 fue nombrado director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, y dejó el ámbito de la catequesis para entregarse en cuerpo y alma a las misiones. En 2001 asumió la subdirección nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), con monseñor Francisco Pérez González al frente de esta entidad. En 2011 fue nombrado director nacional de la institución pontificia, cargo que en el que fue confirmado en 2016, y que ha desempeñado hasta el final de sus días, compaginado con sus funciones en el Secretariado de la Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Entre 2006 y 2011 dirigió el Fondo Nueva Evangelización de la CEE; desde 2011, la cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, y desde 2008 era vicepresidente de la ONG Misión América. En el ámbito internacional, se contó con su experiencia en diversas instituciones misioneras dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en Roma. Por otra parte, a lo largo de su trayectoria publicó numerosos libros y artículos de temática catequética, pedagógica y, por supuesto, misionera.

Su esfuerzo y dedicación han contribuido decisivamente a renovar e impulsar la animación misionera en España. Ha visitado en numerosas ocasiones las 69 Delegaciones Diocesanas de Misiones, apostando por una labor de concienciación misionera realizada en comunión eclesial. Para esta tarea de animación, Anastasio Gil no contó solo con todos los delegados de Misiones, sino que supo aglutinar también a todas las instituciones y servicios misioneros de la Iglesia católica en nuestro país. En las Asambleas de OMP en Roma era un ejemplo de trabajo bien hecho para todas las OMP del mundo. Aunque él nunca estuvo como misionero en los territorios de misión, ha entregado su vida por amor a la evangelización y al trabajo de los misioneros en toda la Tierra.

martes, 14 de agosto de 2018

DÍA DE LA MISIÓN DIOCESANA


Era una despedida, o así parecía simplemente. Pero, en realidad, se trataba de
algo más: nada menos que de un relevo. Jesús marchaba al Padre y dijo a sus discípulos que convenía hacerlo. Y mientras se despedía de todos ellos, les dejó el encargo de prolongar en el tiempo lo que Él comenzó desde la eternidad.
La historia cristiana es la historia de este relevo, y de cómo a través de cada
generación siglo tras siglo, en cada lugar de la tierra en todos los mapas, en cada contexto cultural, el Evangelio de Jesucristo se ha ido haciendo camino que ha abierto horizontes, bálsamo que ha suturado heridas, y gracia que ha llenado la vida de milagros.

Esta es la pasión misionera que cruza el recorrido cristiano a través de la presencia de la Iglesia. Como una llama de amor viva ha ido prendiendo este ardor misionero, para acercar a todos los hermanos una buena noticia, esa que salió de los labios de Jesús.

No habría una comunidad cristiana madura y fundada, si faltase esta pasión
misionera que nos lanza al anuncio de la salvación que nos trajo Cristo. Y en este sentido, Asturias tiene una página preciosa escrita de cómo más allá de las fronteras marítimas o montañosas de nuestra hermosa tierra. No sólo la han dejado para ir a buscar porvernires económicos allende los mares, sino también para llevar el Evangelio de la mano de Jesús y de nuestra Madre la Santina.

En este momento contamos con un importante número de hermanos y hermanas asturianos que, como sacerdotes, religiosos o laicos, están viviendo la misión allí donde el Señor les llamó y donde por la Iglesia fueron enviados. Como Diócesis contamos ahora con una misión propia que ayudamos a sostener en tantos sentidos, y que está ubicada en el corazón de África: en la Diócesis de N’Dali, en Benin.

Durante varios años hemos atendido Bembereké, enviando allí a sacerdotes y
diáconos, y construyendo materialmente los espacios propios de una comunidad misionera cristiana que trata de abrazar las necesidades pastorales, sociales y
educativas: parroquias y capillas, dispensarios, escuelas, internados para jóvenes, etc.

He podido visitar varias veces nuestra misión, y es encomiable la labor que
nuestros misioneros han realizado en todos estos sentidos entre aquella gente
maravillosa. El Obispo de N’Dali, Mons. Martin, está agradecido a nuestra iglesia
asturiana, pero también nosotros estamos agradecidos a Dios por esta gracia que supone poder compartir con los hermanos los dones que a nosotros se nos conceden: es la comunión de bienes.

Ha llegado el momento de dejar en manos de la Diócesis de N’Dali el complejo
parroquial de Bembereké, que podrá ser atendida por el joven clero local y el importante equipo de catequistas. Nosotros seguiremos a disposición de esta iglesia hermana con la que estamos comprometidos, para ir a otra zona no muy distante a fin de continuar nuestra colaboración integral: en lo pastoral, en lo social y en lo educativo. La nueva parroquia que asumiremos de modo pleno (pues ya teníamos una presencia en ella), se llama Gamia. Allí estará ubicada la comunidad de sacerdotes diocesanos asturianos, la ayuda puntual de los diáconos, y desde allí se desarrollará a través de las trochas de la
selva la atención a todas las pequeñas comunidades y capillas que podremos atender y acompañar.

Junto con nuestra gratitud por todo lo que quienes han trabajado anteriormente
han realizado con mucha generosidad, entrega y celo misionero, vaya también nuestra ilusión por la nueva etapa que se abre.

Seguiremos apoyando con nuestra oración, nuestros donativos y nuestra
disponibilidad personal, esa parte de la Iglesia universal con la que nos sentimos
particularmente hermanados. Allí resuena para nosotros el mandato de Jesús: “id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15-18).

  Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

lunes, 30 de julio de 2018

De Benin a Tailandia, las misiones asturianas pasan por Covadonga

Los evangelizadores del Principado se reunirán este sábado - para celebrar al primer santo asturiano, Melchor de Quirós
Oviedo, Álvaro Suárez 27.07.2018 | 01:19 Publicado en LA NUEVA ESPAÑA
Juventino Rodríguez, misionero claretiano en Cuba.
De una pequeña aldea en Benin a una multitudinaria comunidad en Cuba, pasando por grupos de jóvenes en Tailandia o escuelas en Ecuador. El rastro de los asturianos encargados de difundir la fe católica impregna los cinco continentes y da pie a una gran diversidad de historias.
Relatos que se narrarán el sábado en Covadonga, donde una representación de misioneros del Principado compartirá sus experiencias con motivo de la fiesta de San Melchor de Quirós. "La intención es poner en común la realidad de los evangelizadores por todo el mundo", asegura Pedro Tardón, delegado diocesano de Misiones. Por primera vez, el tradicional encuentro se trasladará desde el pueblo natal del "primer santo asturiano", Cortes (Quirós), al Santuario de Covadonga con motivo del primer centenario de la coronación de la Virgen.
Uno de los religiosos que estará presente en la cita será Juventino Rodríguez, misionero claretiano en Cuba. "Estoy deseoso de conocer las experiencias de otros compañeros y contar las mías propias", dice Rodríguez, quien nació en León pero se crió en Asturias desde muy pequeño. Y es que el sacerdote tendrá tiempo para relatar su día a día en la parroquia de más de 145.000 feligreses que dirige en la isla caribeña junto a otro cura haitiano.
"No tenemos iglesias, y son las familias quienes ceden sus casas para celebrar las reuniones", afirma Rodríguez sobre el mayor problema que le toca afrontar: la falta de medios económicos. Sobre la situación del país, el sacerdote destaca que Cuba "se está abriendo a la libertad religiosa aunque siga pesando mucho la historia", ya que, por ejemplo, necesita solicitar permisos para realizar cualquier tipo de manifestación pública o reunión multitudinaria.
Tampoco faltará a la cita una vez más el misionero avilesino Fermín Riaño, en Tailandia desde 1991 al mando de una diócesis que agrupa a 70.000 cristianos. "Un encuentro siempre es enriquecedor, y sirve para dar ánimos a nuestras familias para que no se sientan solas, más en un sitio que cualquier asturiano lleva consigo en el corazón", dice Riaño. Sobre su experiencia en el país asiático, el sacerdote avilesino incide en las graves inundaciones que ha sufrido la zona este año, "arrasando industrias y los sustentos de una población que ya de por sí, vive al día", cuenta Riaño.
El evento comenzará a las 12 del mediodía de la mano del abad de Covadonga, Adolfo Mariño, e irá seguido de una misa, comida en comunidad y sobremesa con varias charlas de los asistentes.


miércoles, 25 de julio de 2018

EXPOSICION MISIONERA EN COVADONGA


La delegación de misiones tendrá hasta el 20 de agosto una pequeña exposición sobre la Misión diocesana.
Es un pequeño recorrido de la historia de las misiones Asturianas
Si quieres conocernos estamos enfrente de la basílica en horario de 10,00 h. a 14,00 h. y tardes de 16,00 h. a 20,00 h.
Te esperamos ¡Acércate!