lunes, 31 de mayo de 2021
jueves, 20 de mayo de 2021
EUCARISTIA - BEATO JUAN ALONSO FERNANDEZ (M.S.C.)
Como sabéis, el pasado 23 de abril tuvo lugar en la población de Santa Cruz (Guatemala). la beatificación de Los Mártires de El Quiché, entre los que se encuentra el sacerdote allerano P. Juan Alonso Fernández, de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón. El P. Alonso, fue torturado y asesinado por miembros del Ejército de Guatemala el 15 de febrero de 1981.
Para poner de relieve
este acontecimiento martirial, de honda significación cristiana y de notoria
importancia para la historia de nuestra Iglesia diocesana, celebraremos una
eucaristía de acción de gracias en la Catedral de Oviedo el viernes 28 de
mayo, a las 19,30 h., que será presidida por el Sr. arzobispo de la diócesis D.
Jesús Sanz Montes.
Con ocasión de esta misa
de acción de gracias por la vida entregada y generosa hasta el martirio del P.
Alonso, queremos, también, recordar las estrechas relaciones de colaboración
misionera y de promoción humana que a finales de los años setenta establecieron
la Iglesia de Asturias y la Diócesis de El Quiché a través de los obispos don
Gabino Díaz Merchán y don Juan Girardi, Obispo de Santa Cruz de El Quiché. Su
sensibilidad misionera hizo posible la firma de un importante convenio de cooperación pastoral en
cuya realización práctica participaron muy activamente los sacerdotes
asturianos César Rodríguez, José M. Orviz, Marcelino Montoto y José A. Álvarez,
entonces misioneros en aquella zona, en cercanía permanente con los Misioneros
del Sagrado Corazón y las diferentes etnias mayas que estaban siendo sometidas
a explotación económica, marginación social y violencia arbitraria, sin un
horizonte de esperanza para los suyos.
Esta estrecha vinculación
de nuestra Iglesia diocesana con el medio sociocultural y el convulso entorno
político y religioso en que los nuevos beatos -tres sacerdotes Misioneros del
Sagrado Corazón y siete colaboradores seglares- iban a dar su supremo
testimonio de fe y amor, constituye un motivo de gozo para todos, al tiempo que
una interpelación explícita a nuestras comunidades cristianas que se afanan por
mantener vivo el ideal misionero, el aliento profético y la fidelidad al
mensaje evangélico en el aquí y ahora de nuestra historia.
Agradeciéndoos vuestra
presencia y colaboración misionera, recordamos hoy aquellas palabras del beato
mártir Juan Alonso, evocando un pasaje de San Pablo a los Corintios,
y que solía repetir con frecuencia en sus últimas misas con las gentes de El
Quiché, tal como dejaron constancia algunos ancianos catequistas y amigos que
le recuerdan hoy: “Para vida o para
muerte, os llevo en el corazón “(2 Cor. 7,3). Fue esa plena disponibilidad
para el don de sí mismo, la que le llevó al martirio, dejándonos una excelente
lección de sabiduría cristiana: que hay que decir la verdad que se proclama
hasta con la propia vida.
Os saludamos con afecto
D. Arcadio Alonso Fernández
D. Pedro Tardón
jueves, 8 de abril de 2021
"CAMINO A GALILEA"
Los feligreses de la parroquia de Gamia realizaron, esta semana santa ,una peregrinación a Borgou
lunes, 5 de abril de 2021
Desde Honduras El misionero Alfonso Pombo ,nos felicita la Pascua
Os escribo el Domingo de Resurrección desde el pueblo de Copán Ruinas, en Honduras. Muy cerca de la frontera con Guatemala. Llevo algo más de un mes en el país y me gustaría compartir con vosotros mis primeras impresiones.
Cuando llegué al
aeropuerto de San Pedro Sula, mis compañeros de OCASHA Lucía y Jesús me estaban
esperando. De ahí fuimos directamente a Tegucigalpa para arreglar papeles y
conocer la sede y algunos de los recursos que Acoes (la organización para la
cual estamos realizando nuestra tarea misionera) tiene en la capital hondureña.
Acoes es una
asociación fundada por un sacerdote español que se dedica fundamentalmente a la
promoción de la educación en la juventud hondureña. Posee diferentes recursos
(centros infantiles, centros de capacitación, residencias de estudiantes,
escuelas…) en la capital y a lo largo de todo el país.
Tegucigalpa es
una ciudad violenta y hostil. Gran parte de sus colonias (barrios) están
controladas por las pandillas, grupos organizados de jóvenes violentos que
ejercen extorsión y otros actos delictivos. En este contexto, Acoes trabaja con
la juventud de las zonas más desfavorecidas y violentas, dando una oportunidad
a sus jóvenes para salir del círculo de la pobreza y la delincuencia.
Tras esos
primeros días en «Tegus», nos pusimos rumbo a Copán, nuestro destino en la
misión. Allí Acoes tiene una residencia Populorum
Progressio, espacios para que la juventud de las zonas rurales del país
pueda completar su proceso de formación.
El pueblo de
Copán Ruinas es uno de los escasos destinos turísticos del país, ya que en sus
proximidades se encuentran unas conocidas ruinas mayas. Es por eso que el casco
urbano está cuidado para acoger la avalancha de visitantes que recibe el
pueblo. Desafortunadamente, una vez que se sale de esa zona, lo que predomina
es la pobreza y la escasez de recursos. Las aldeas que configuran el municipio,
están por lo general mal comunicadas y con dificultades para acceder a
servicios básicos.
En referencia a
la educación, la situación es preocupante. Las escuelas en las aldeas solo
llegan hasta sexto curso. Si un joven quiere seguir formándose, tiene que
enfrentarse a diferentes obstáculos, empezando en muchas ocasiones por la
propia familia, que no ve en la educación un medio para el progreso de sus
hijos.
La residencia Populorum es un espacio donde las
jóvenes de la zona que quieran seguir estudiando, tienen la oportunidad de
hacerlo. Desde aquí se les brinda ayuda y un acompañamiento integral, tanto en
las tareas escolares, como en el área espiritual o en la convivencia diaria.
Es en este
proyecto donde estoy colaborando junto con la compañera Lucía de OCASHA. Llevo
apenas un mes y todavía estoy en proceso de adaptación. Conociendo a las chicas
y acostumbrándome a la dinámica de la casa, pero por el momento muy contento
con la acogida recibida y el trabajo que se hace.
Otro aspecto muy
interesante del trabajo, es que se colabora con la educación de los niños de
las familias más desfavorecidas de las aldeas de alrededor con dos proyectos:
Becas y Maestro en Casa. Ambos pretenden que el proceso educativo de los
menores no se trunque por la falta de recursos de sus familias.
Como podéis ver,
trabajo no falta ya que las necesidades son muchas y, aunque hay situaciones
muy difíciles, las ganas que demuestran las chicas para superarse y mejorar su
situación, lo compensa todo.
Estos días,
viviendo la Semana Santa en el pueblo, he pensado mucho en cuántos crucificados
todavía hay en este mundo que clama de dolor. Pero no podemos quedarnos
solamente en la cruz, ya que creemos en un Dios que resucita y vence a la
muerte. Como decía Pedro Casaldáliga, los cristianos tenemos dos opciones: o
VIVOS o RESUCITADOS.
Os deseo a todos
una feliz Pascua de Resurrección y que el Señor nos ilumine siempre en nuestro
caminar.
Un abrazo
fraterno.
Alfonso
viernes, 5 de marzo de 2021
El coronavirus, en la misión diocesana de GAMIA-BENIN
El coronavirus, en la misión diocesana

En Gamia (Benín) la población desconfía de los datos que proporciona el gobierno
Un total de 70 víctimas mortales debidas a la Covid 19 son las cifras que ha hecho públicas recientemente el gobierno de Benín, junto con más de 5.000 personas contaminadas por la enfermedad. Comparado con la debacle que, en algún momento, se llegó a augurar para la zona, el balance hasta el momento es ciertamente sorprendente.
Nos acercamos a Benín desde Esta Hora para conocer de primera mano cómo están viviendo la pandemia en la misión diocesana de Gamia, el segundo destino de los misioneros asturianos, al que llegaron en 2018, después de asentarse en Bembereké en 1986. Gamia se encuentra al norte, en la parte “más pobre, más desértica y donde el Islám está más presente”, explica el misionero Antonio Herrero.
Él mismo reconoce que cuando llegaron las primeras informaciones acerca del coronavirus, el gobierno “reaccionó muy pronto e hizo confinamientos, control del aeropuerto y las iglesias se cerraron completamente”. “Hubo mucho miedo –revela– porque pensábamos que aquí, en África, con los medios sanitarios tan escasos, con la cercanía propia del estilo de vida en la zona, donde poner barreras de distanciamiento es muy difícil, tendríamos una mortandad muy grande”
Un pronóstico que finalmente no resultó tan oscuro, lo que hizo que, paulatinamente, se hayan ido relajando las medidas sanitarias y que en la zona la gente no viva atemorizada como está sucediendo en otros muchos países.
Las cifras oficiales, sin embargo, tampoco son tomadas por la población al pie de la letra. Una falta de confianza en el gobierno que se debe “a que éste se está convirtiendo casi en una dictadura”, destaca el misionero ovetense Antonio Herrero. “Estamos en tiempo de elecciones y se está controlando mucho a los partidos de la oposición. Por eso, la gente cree que las medidas de control sanitario pueden tener detrás intereses políticos, e incluso económicos, porque el gobierno recibe ayuda del exterior para prevenir y curar. La gente al final no sabe si eso está sirviendo para algo, o más bien tiene como objetivo enriquecer a la gente que está en el poder”. “Por lo tanto –afirma–, lo cierto es que no sabemos si hay más coronavirus y está oculto y no nos informan, o si lo que nos dicen es de cara al exterior, para poder conseguir más ayudas económicas. Es un gobierno que no da confianza en sus informaciones”.
Otra fuente de desconfianza procede del aluvión de informaciones que se propagan con gran rapidez en la zona a través de las redes sociales o whatsapp, y que defienden la teoría del “complot”, por el cual esta enfermedad está creada para “terminar con la población africana”. “Se advierte de que hay que evitar las vacunas porque traerán la muerte, y todo esconde un plan para reducir la población africana, muy abundante”, explica Herreno. Una teoría conspiranoica que cala con cierta facilidad porque “este pueblo ha sufrido mucho a nivel de control de la natalidad, medios anticonceptivos y proposiciones para que las mujeres no tengan tantos hijos”. Esos hechos aún están recientes y afecta a la realidad del coronavirus: la gente no ve la realidad de la enfermedad, que allí no está tan presente, y puede que no acepten con facilidad la vacunación.
“Nosotros sabemos, porque nos lo dijo Jesús, que “la verdad os hará libres”, explica el misionero asturiano en Gamia, por eso, “luchamos contra toda posible manipulación de la verdad, tanto por parte del gobierno como ante todas esas teorías de complot”, y “quisiéramos” –afirma– que la gente supiera discernir dónde está la verdad y dónde no. Y también que podamos liberarnos del miedo, que es otro virus que nos podría afectar, y es tan fuerte y tan negativo, o más, que las consecuencias físicas de una enfermedad”.
Mientras tanto, la gente continúa hoy en la zona con la alegría que les caracteriza, así como con su estilo de vida esperanzado y comunitario, tan importante en la zona. “No quisiéramos que esos valores tan importantes para esta gente se perdieran”, subraya Antonio Herrero, y Jesús nos da esa fuerza, cuando nos recuerda “No tengáis miedo, yo estoy con vosotros”. Por eso, desde aquí, desde África, sabemos que aunque no nos está afectando tanto esa realidad como a los países ricos, principalmente Europa y Estados Unidos, queremos ser solidarios y animamos a que en estas circunstancias podamos aprender algo y empezar una vida más solidaria y con otros valores que no sean solamente los materiales”.
Otros problemas más graves
Mientras el coronavirus mantiene paralizado a una buena parte del planeta, en África la vida continúa con las grandes dificultades que siempre han tenido y no han cesado. En Benín no hay Seguridad Social y la medicina no es fácilmente accesible, lo que obliga a que la gente acuda, en primer lugar, a la medicina tradicional. Gracias a un proyecto de ayuda de Cáritas Asturias en la misión diocesana, es posible facilitar los tratamientos a personas principalmente con enfermedades crónicas como epilepsia, minusvalías o accidentes, cuyo mantenimiento supondría un gran gasto. “La Cáritas local también se organiza solidariamente para que puedan tener ayudas para ir al hospital, hacerse pruebas y poder tratarse”, explica el misionero. “Es una realidad cotidiana aquí, donde hay muchas enfermedades y tiene que ser una red de caridad y solidaridad la que pueda responder cuando hay casos concretos de enfermedades costosas a curar a largo plazo”.
Otra de las grandes dificultades en Gamia, como en tantos lugares de África, es el agua. Un hecho que aquí damos por descontado y que allí se consume frecuentemente sucia y portadora de todo tipo de enfermedades. “Es verdad que ellos tienen una naturaleza más fuerte, tienen más defensas que nosotros y no son tan dependientes de las medicinas, pero construir pozos y facilitar el agua es algo básico aquí, y fue lo que hicimos en la misión nada más llegar, hace tres años, gracias a la ayuda de Manos Unidas. Así, tenemos ya un gran depósito de 30.000 litros que reparte agua a siete fuentes distintas, a donde llega la población a recogerla”. “También “Solidaridad con Benín” facilitó el que pudieran construirse varias bombas de agua en distintos puntos de poblaciones que están lejos de aquí, pero dentro de la misión. Son ayudas muy importantes para la higiene y la salud, fundamentales porque en época de lluvias hay mucho agua, pero luego pasan varios meses donde no llueve nada y ciertamente llega a escasear, incluso para beber”.
La malaria, que afecta a todos los habitantes, incluídos los misioneros, es una de las enfermedades más mortales en la zona, junto con una alimentación muy pobre y repetitiva, que dificulta mucho la vida ordinaria y el trabajo.
Junto con todo ello, el misionero ovetense Antonio Herrero no quiere dejar de recordar que, a pesar de que el coronavirus no esté siendo especialmente virulento en la zona, la pandemia mundial sí que se hace notar en África. Y lo hace en forma de retirada de proyectos por parte de ONGs, que se quedan sin fondos ni donaciones, y también acusando la crisis económica de los países ricos. “Ya había pobreza, pero ahora se va a hacer más dura. No sólo no la superaremos, sino que será cada vez más difícil sobrevivir. Las consecuencias del coronavirus aquí, por eso, ya se están viviendo”.





















































