Mi tan querida familia y amigos:
Después de varias semanas de espera, hemos encontrado señal de internet y puedo escribiros unas líneas por correo. Esto es toda una lección, pues lo que muchas veces asumimos como normal y necesario aquí simplemente se concibe como gracia de Dios. Y así, cuando hay corriente eléctrica en determinadas horas del día… es una gracia de Dios; cuando podemos salir a visitar alguna aldea porque han remitido las lluvias…es una gracia de Dios; cuando encontramos alguna señal de internet…bueno, a eso lo llamo simplemente milagro. Internet es un lujo que se concede a muy pocos, entre los que no me encuentro, aunque hoy el Señor me ha guiñado un ojo. Aun así, qué fácil es ser feliz aquí, porque cuanto menos tiene uno, más libre te sientes y más cercanos parecemos estar de la gente y de la lección que Dios quiere que aprendamos en esta tierra. La única carencia que tengo y que siento verdaderamente es no teneros cerca, porque me encantaría que disfrutarais conmigo de este especial regalo que me ha tocado vivir. Me faltan palabras para expresar todo lo que mi corazón va anotando; me falta incluso más espacio interior para ir guardando en él tantas experiencias.



















































