Queridos amigos de la Diócesis de
Oviedo, un saludo desde tierras amazónicas.
Como a lo mejor sabéis, a principio
de año estuve en Asturias disfrutando de unas vacaciones. Fueron semanas de
reencuentro con la familia y amigos, y de sentir muy de cerca el cariño y la
solidaridad de muchas personas. La verdad es que tanta generosidad me abrumó.
Quiero agradecer a todos los colegios, parroquias e instituciones que me permitieron compartir la experiencia de misión en la Amazonía peruana. Contar con vuestro apoyo y oraciones es muy importante para nosotros. Sin duda, la labor de animación es también de vital importancia para mantener vivo el carisma misionero de la Iglesia.
Ya hace un mes que estoy en Perú y
han pasado varias cosas importantes. Nada más llegar, participamos en la
Asamblea Vicarial que todos los años se organiza para evaluar el trabajo
realizado y proponer las líneas de actuación para este año 2026. Siempre es un
motivo de alegría compartir con el resto de misioneros del vicariato sus
experiencias. Nos hace sentir parte de este trocito de Iglesia amazónica.
También a mediados de marzo, tuvimos
el primer encuentro de agentes de pastoral del año. Es una reunión donde se
reúnen los animadores y catequistas de las 27 comunidades que conforman el
puesto de misión. Este año analizamos con la ayuda de una ONG la problemática
de la minería ilegal en la zona y los proyectos de carreteras que quieren
desarrollar. También hubo tiempo para formarnos en temas bíblicos y del
proyecto de Jesús.
Fueron cuatro días de encuentro y
fraternidad donde los agentes de pastoral salieron reforzados en su misión.
Gracias a la ayuda de la Diócesis de Oviedo, podremos realizar un segundo
encuentro por el mes de septiembre.
Otra noticia importante es que se
incorpora al equipo de misioneros Mauricio. Tras un año de formación con
OCASHA, ya seremos cuatro los integrantes de este grupo. En el momento de
escribir estas líneas se encuentra en Lima a punto de viajar a Iquitos. Su
presencia hará posible visitar más las comunidades y diversificar el trabajo.
Por último, tenemos ya bien cerca la
Semana Santa. Este año dos de nosotros quedaremos en el puesto de misión y
otros dos irán a las comunidades a compartir esos días tan importantes para
nuestra fe. En Tacsha tendremos la presencia del padre Ángel Almansa, del IEME,
que con generosidad nos va a acompañar.
Solo me queda desearos una feliz
Semana Santa. Que sea un momento de redescubrir el amor profundo de Jesús por
todos nosotros y que su presencia viva nos empuje a ser testigos de su
Resurrección.
Un abrazo fraterno.
Alfonso
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