DIOCESANA EL 29 Y 30 DE AGOSTO
DIA DE LA MISION DIOCESANA 2026
DIOCESANA EL 29 Y 30 DE AGOSTO
Misión Bembereke
Misión Bembereke
Misión Bembereke
Hoy un grupo de Granada llamado Mgdala, nos ha visitado, venían con la intención de conocer al Beato mártir en el Quiche Juan Alonso, natural de Cuerigo en Aller. Siendo su hermano Arcadio que les ha ido presentando Como se percibía Juan e hizo una pequeña biografía de Él, después como lo percibían los indígenas "tierra de nuestra Tierra "sentido de su martirio y por último que es lo que nos puede decir hoy a nosotros su vida como
Queridos amigos de la Diócesis de
Oviedo, un saludo desde tierras amazónicas.
Como a lo mejor sabéis, a principio
de año estuve en Asturias disfrutando de unas vacaciones. Fueron semanas de
reencuentro con la familia y amigos, y de sentir muy de cerca el cariño y la
solidaridad de muchas personas. La verdad es que tanta generosidad me abrumó.
Quiero agradecer a todos los colegios, parroquias e instituciones que me permitieron compartir la experiencia de misión en la Amazonía peruana. Contar con vuestro apoyo y oraciones es muy importante para nosotros. Sin duda, la labor de animación es también de vital importancia para mantener vivo el carisma misionero de la Iglesia.
Ya hace un mes que estoy en Perú y
han pasado varias cosas importantes. Nada más llegar, participamos en la
Asamblea Vicarial que todos los años se organiza para evaluar el trabajo
realizado y proponer las líneas de actuación para este año 2026. Siempre es un
motivo de alegría compartir con el resto de misioneros del vicariato sus
experiencias. Nos hace sentir parte de este trocito de Iglesia amazónica.
También a mediados de marzo, tuvimos
el primer encuentro de agentes de pastoral del año. Es una reunión donde se
reúnen los animadores y catequistas de las 27 comunidades que conforman el
puesto de misión. Este año analizamos con la ayuda de una ONG la problemática
de la minería ilegal en la zona y los proyectos de carreteras que quieren
desarrollar. También hubo tiempo para formarnos en temas bíblicos y del
proyecto de Jesús.
Fueron cuatro días de encuentro y
fraternidad donde los agentes de pastoral salieron reforzados en su misión.
Gracias a la ayuda de la Diócesis de Oviedo, podremos realizar un segundo
encuentro por el mes de septiembre.
Otra noticia importante es que se
incorpora al equipo de misioneros Mauricio. Tras un año de formación con
OCASHA, ya seremos cuatro los integrantes de este grupo. En el momento de
escribir estas líneas se encuentra en Lima a punto de viajar a Iquitos. Su
presencia hará posible visitar más las comunidades y diversificar el trabajo.
Por último, tenemos ya bien cerca la
Semana Santa. Este año dos de nosotros quedaremos en el puesto de misión y
otros dos irán a las comunidades a compartir esos días tan importantes para
nuestra fe. En Tacsha tendremos la presencia del padre Ángel Almansa, del IEME,
que con generosidad nos va a acompañar.
Solo me queda desearos una feliz
Semana Santa. Que sea un momento de redescubrir el amor profundo de Jesús por
todos nosotros y que su presencia viva nos empuje a ser testigos de su
Resurrección.
Un abrazo fraterno.
Alfonso
“No profeticen sinceramente, dígannos palabras
agradables” (Is 30, 10)
Extracto de la homilía de Mons. Jesús Castro Marte, Obispo de
la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, el día 2 de febrero de 2026, en la
Parroquia Santa Cruz de El Seibo:
“Me alegra grandemente que haya muchos sacerdotes que sean
líderes, desarrollen su liderazgo profético. Que sean anunciadores del Reino,
que trabajen con la justicia, la paz y el bien común de la comunidad. Porque esa
voz profética nunca se puede perder o distraerse por cualquier motivo o
estructura que exista, tanto interna como externa.
La vida consagrada está llamada a ser signo de contradicción
por su fidelidad al Evangelio. Por eso, el que asume o profetiza y lo asume con
seriedad, es una persona contradictoria. No contradictoria con la Iglesia,
contradictoria con ciertos poderes, con ciertos espacios, que quizás se incomodan
como dice el profeta Isaías: “me incomoda
lo que dice ese ser humano, ese hombre, tu prédica me incomoda”. Y bien que
se incomode, porque nosotros estamos llamados a incomodar a los demás por el Evangelio
y por el Reino de los Cielos. Un consagrado no existe para agradar sino para
señalar a Cristo con humildad y bondad. Sí, pero también con claridad
evangélica.
Hay que repensar la misión. La misión no es un apéndice de un
cristiano, es su razón de ser. ¿Cuánto más de un consagrado, de un sacerdote, de
un diácono, de un religioso, de una religiosa, de un instituto secular? Las palabras
de San Pablo: ¡ay de mí si no anuncio el
Evangelio! (1 Cor 9, 16). A veces ese espíritu misionero se va apagando en
la Iglesia y nos vamos acomodando y la actitud de esa misión ad gentes, de esa misión
hacia afuera como dice el Vaticano II va creciendo en consciencia tanto en la vida
diocesana como en la vida religiosa. Por eso hay que replantearse, repensar verdaderamente:
¿Tengo espíritu misionero? ¿O tengo espíritu de envararme en un lugar para
vivir muy cómodo y no abrirnos a ese mundo que necesita la Palabra de Dios? A
ese muchacho y muchacha, a ese anciano, a aquellos que están tristes en este
mundo que necesitan de la Palabra de Dios.
Hay que repensar la acción y no acomodarnos a un sistema de vida que a veces va en contra del Evangelio y del Reino de Dios. Es bueno y es necesario que nos preguntemos si la pastoral de la congregación responde a los signos de los tiempos. Repasar la misión hoy implica dejarse interpelar por nuevas pobrezas. Hay pobrezas tecnológicas. ¿Cuántas personas están viciadas por las nuevas tecnologías? ¿Qué nosotros hacemos frente a esa nueva realidad? Que también a ellos hay que evangelizar. Pobreza, a veces por ese afán de tener, y no del ser, de tener dinero, de tener poder, de tener grandeza. A esos también hay que llevarles la Palabra de Dios y anunciarles el Evangelio.
No podemos hablar de dos pobrezas, la material y la espiritual. Hay nuevas soledades y a veces esas soledades están rodeadas de muchas personas pero están distanciados el uno con el otro. A esas nuevas soledades también nosotros tenemos que cultivar y desarrollar la fraternidad a través del anuncio de la Palabra de Dios. Pero también hay muchas personas consagradas que caminan a nuestro lado, con testimonio elocuente de vida abundante, fecunda y alegre. Vivan su consagración con anhelo vivo de esperanza y como expresión práctica del Amor. Oramos con especial intensidad por todas las personas consagradas que viven, oran, trabajan en esta diócesis Nuestra Señora de la Altagracia. Para que nuestra humilde plegaria sea un sencillo gesto de apoyo y cercanía, gratitud, consuelo y aliento. Que así sea”.