lunes, 17 de agosto de 2026

DIA DE LA MISION DIOCESANA 2026

 CARTA DE D. JESUS SANZ, ARZOBISPO DE OVIEDO CON MOTIVO DEL DIA DE LA MISION
DIOCESANA EL 29 Y 30 DE AGOSTO

Tras los tres años de andadura apostólica, Jesús regresará al Padre. No volverá para dejar sus trazas humanas y recuperar los esplendores divinos. Sino que una vez que se encarnó en nuestra condición, abrazará con todas las consecuencias la humanidad que como naturaleza asumida formará parte de su única persona. Es lo que hemos aprendido y profesado en nuestro credo de fe cristiana. Pero hay un matiz importante: que en esa despedida se realizará una transmisión, una transferencia. El Señor confiará a sus discípulos la misma misión que el Padre le confió a Él. Así concluye el relato de San Marcos: «Y les dijo: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15). Ahí nace la vocación misionera de todo cristiano.
La diócesis de Oviedo tiene un precioso recorrido con sus señeras experiencias misioneras, empezando por nuestro dominico protomártir San Melchor de Quirós en las tierras del Oriente. Pero también hubo asturianos misioneros en América, en África y en Europa. Distintos escenarios, diversas épocas, muchas y variadas circunstancias que tienen en común la pasión cristiana de llevar la Buena Noticia a los hombres y mujeres a los que nos sentimos en todo momento movidos a compartir la fe que recibimos de nuestros padres, de nuestros sacerdotes y religiosas, de nuestros catequistas.
Los últimos años han estado marcados por una doble presencia en América y en África: Aguarico (Ecuador) y Bembereké-Gamia (Benín), respectivamente. Por diversos motivos nuestra presencia misionera en esos lugares tocó a su fin, tal y como en su momento explicamos con gratitud por cuanto realizamos en esos lares. Dimos término a la presencia allí, no a nuestra exigencia y vocación misionera como cristianos de Asturias que tienen abierto el corazón y dilatada la mirada desde el mandato del Señor de ir a todo el mundo para proclamar el santo Evangelio a toda la creación.
Hemos ido tanteando posibilidades, valorando y discerniendo los distintos factores para volver a tener una presencia misionera diocesana. Nos decantamos por los países hermanos de la América hispana. Últimamente ha emergido con fuerza y creíble posibilidad de abrir una misión en Panamá. Se trata de una zona pobre, con casi cien mil habitantes, un colegio de educación especial para niños indigentes, la cárcel de menores y la de mujeres, y unos ochenta lugares de culto con pequeñas comunidades. Todo esto es atendido en este momento por un sacerdote, dos diáconos permanentes y un nutrido grupo de catequistas. Estando al habla con mi buen amigo el arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, agustino, estuve visitando esa zona de su diócesis junto a nuestro vicario general y nos inclinamos a que sea ese el próximo destino de nuestra misión diocesana.
En momentos de precariedad vocacional como los que sufrimos en la vieja Europa, la tentación puede ser la de replegarse en nuestra seguridad cómoda y no complicarnos la vida. Pero lo que reclama el seguimiento de Jesús es precisamente la disponibilidad ilusionada para llevar la Buena Noticia del Señor a los hermanos que nos necesitan. En los próximos meses daremos ya los primeros pasos que supondrán un alargamiento de nuestra geografía diocesana dilatando la presencia de nuestros sacerdotes y quizás algún laico para trabajar en aquella diócesis hermana que espera con alegría nuestra próxima llegada. Doy gracias al Señor por esta nueva etapa misionera que se nos abre, y que será una bendición para todos, estemos donde estemos. Pongo ante Dios este proyecto, y que la Santina lo bendiga junto a san Melchor de Quirós. Recemos para que cuanto antes sea posible la realización de esta nueva presencia fraterna y apostólica de la Iglesia asturiana.
El Señor os bendiga y os guarde.
Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

viernes, 14 de agosto de 2026

CHARLA SOBRE EL BEATO JUAN ALONSO

 

Hoy un grupo de Granada llamado Mgdala, nos ha visitado, venían con la intención de conocer al Beato mártir en el Quiche Juan Alonso, natural de Cuerigo en Aller. Siendo su hermano Arcadio que les ha ido presentando Como se percibía Juan e hizo una pequeña biografía de Él, después como lo percibían los indígenas "tierra de nuestra Tierra "sentido de su martirio y por último que es lo que nos puede decir hoy a nosotros su vida como
creyentes.

jueves, 25 de junio de 2026

El Delegado de Misiones, D. Pedro Tardón, visita al misionero laico Alfonso Pombo en la Amazonia Peruana

 


Hace unos días que estoy de visita a la Amazonia Peruana donde la diócesis tiene un misionero laico , trabajando en las comunidades que se encuentran en la orilla del Río Napo , en la misión hay un equipo de ocasha  , dos de Madrid y uno de Valencia.  Su misión es acompañar a estos pueblos donde la pobreza es grande y como siempre se refleja en la mujer y los niños . Su labor es acompañar las pequeñas comunidades con formación para recibir los sacramentos y también para presidir las celebraciones de la palabra , cuando ellos no llegan ya hay agentes de pastoral que están animando las celebraciones , otra dimensión es la social , formando líderes juveniles , promoción de la mujer.  Acompañando en la enfermedad , toda esta labor se hace con mucha cercanía viviendo muy cerca de ellos , acompañar es estar muchas horas visitándolos en sus hogares y viendo cuáles son sus necesidades , la labor es de estar muchas horas con mucha paciencia pues es este pueblo el que va marcando sus ritmos .ver a Alfonso como se relaciona y la proximidad que tiene con todas las personas y observar la alegría de la gente cuando lo ven bajar de la barca , muestra también tiempo de oración que es el Señor quien sostiene esta misión   ,es cierto que aquí marca la vida el río y las comunicaciones no son fáciles pero la labor es muy necesaria y la gente te agradece tu trabajo con sencillez



jueves, 26 de marzo de 2026

ALFONSO POMBO-MISIONERO DIOCESANO

 

Queridos amigos de la Diócesis de Oviedo, un saludo desde tierras amazónicas.

Como a lo mejor sabéis, a principio de año estuve en Asturias disfrutando de unas vacaciones. Fueron semanas de reencuentro con la familia y amigos, y de sentir muy de cerca el cariño y la solidaridad de muchas personas. La verdad es que tanta generosidad me abrumó.

Quiero agradecer a todos los colegios, parroquias e instituciones que me permitieron compartir la experiencia de misión en la Amazonía peruana. Contar con vuestro apoyo y oraciones es muy importante para nosotros. Sin duda, la labor de animación es también de vital importancia para mantener vivo el carisma misionero de la Iglesia.

Ya hace un mes que estoy en Perú y han pasado varias cosas importantes. Nada más llegar, participamos en la Asamblea Vicarial que todos los años se organiza para evaluar el trabajo realizado y proponer las líneas de actuación para este año 2026. Siempre es un motivo de alegría compartir con el resto de misioneros del vicariato sus experiencias. Nos hace sentir parte de este trocito de Iglesia amazónica.

También a mediados de marzo, tuvimos el primer encuentro de agentes de pastoral del año. Es una reunión donde se reúnen los animadores y catequistas de las 27 comunidades que conforman el puesto de misión. Este año analizamos con la ayuda de una ONG la problemática de la minería ilegal en la zona y los proyectos de carreteras que quieren desarrollar. También hubo tiempo para formarnos en temas bíblicos y del proyecto de Jesús.

Fueron cuatro días de encuentro y fraternidad donde los agentes de pastoral salieron reforzados en su misión. Gracias a la ayuda de la Diócesis de Oviedo, podremos realizar un segundo encuentro por el mes de septiembre.

Otra noticia importante es que se incorpora al equipo de misioneros Mauricio. Tras un año de formación con OCASHA, ya seremos cuatro los integrantes de este grupo. En el momento de escribir estas líneas se encuentra en Lima a punto de viajar a Iquitos. Su presencia hará posible visitar más las comunidades y diversificar el trabajo.

Por último, tenemos ya bien cerca la Semana Santa. Este año dos de nosotros quedaremos en el puesto de misión y otros dos irán a las comunidades a compartir esos días tan importantes para nuestra fe. En Tacsha tendremos la presencia del padre Ángel Almansa, del IEME, que con generosidad nos va a acompañar.

Solo me queda desearos una feliz Semana Santa. Que sea un momento de redescubrir el amor profundo de Jesús por todos nosotros y que su presencia viva nos empuje a ser testigos de su Resurrección.

Un abrazo fraterno.


Alfonso

lunes, 9 de marzo de 2026

Extracto de la homilía de Mons. Jesús Castro Marte, Obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, el día 2 de febrero de 2026, en la Parroquia Santa Cruz de El Seibo:

 

 “No profeticen sinceramente, dígannos palabras agradables” (Is 30, 10)

Extracto de la homilía de Mons. Jesús Castro Marte, Obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, el día 2 de febrero de 2026, en la Parroquia Santa Cruz de El Seibo:

“Me alegra grandemente que haya muchos sacerdotes que sean líderes, desarrollen su liderazgo profético. Que sean anunciadores del Reino, que trabajen con la justicia, la paz y el bien común de la comunidad. Porque esa voz profética nunca se puede perder o distraerse por cualquier motivo o estructura que exista, tanto interna como externa.

La vida consagrada está llamada a ser signo de contradicción por su fidelidad al Evangelio. Por eso, el que asume o profetiza y lo asume con seriedad, es una persona contradictoria. No contradictoria con la Iglesia, contradictoria con ciertos poderes, con ciertos espacios, que quizás se incomodan como dice el profeta Isaías: “me incomoda lo que dice ese ser humano, ese hombre, tu prédica me incomoda”. Y bien que se incomode, porque nosotros estamos llamados a incomodar a los demás por el Evangelio y por el Reino de los Cielos. Un consagrado no existe para agradar sino para señalar a Cristo con humildad y bondad. Sí, pero también con claridad evangélica.

Hay que repensar la misión. La misión no es un apéndice de un cristiano, es su razón de ser. ¿Cuánto más de un consagrado, de un sacerdote, de un diácono, de un religioso, de una religiosa, de un instituto secular? Las palabras de San Pablo: ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1 Cor 9, 16). A veces ese espíritu misionero se va apagando en la Iglesia y nos vamos acomodando y la actitud de esa misión ad gentes, de esa misión hacia afuera como dice el Vaticano II va creciendo en consciencia tanto en la vida diocesana como en la vida religiosa. Por eso hay que replantearse, repensar verdaderamente: ¿Tengo espíritu misionero? ¿O tengo espíritu de envararme en un lugar para vivir muy cómodo y no abrirnos a ese mundo que necesita la Palabra de Dios? A ese muchacho y muchacha, a ese anciano, a aquellos que están tristes en este mundo que necesitan de la Palabra de Dios.

Hay que repensar la acción y no acomodarnos a un sistema de vida que a veces va en contra del Evangelio y del Reino de Dios. Es bueno y es necesario que nos preguntemos si la pastoral de la congregación responde a los signos de los tiempos. Repasar la misión hoy implica dejarse interpelar por nuevas pobrezas. Hay pobrezas tecnológicas. ¿Cuántas personas están viciadas por las nuevas tecnologías? ¿Qué nosotros hacemos frente a esa nueva realidad? Que también a ellos hay que evangelizar. Pobreza, a veces por ese afán de tener, y no del ser, de tener dinero, de tener poder, de tener grandeza. A esos también hay que llevarles la Palabra de Dios y anunciarles el Evangelio.

No podemos hablar de dos pobrezas, la material y la espiritual. Hay nuevas soledades y a veces esas soledades están rodeadas de muchas personas pero están distanciados el uno con el otro. A esas nuevas soledades también nosotros tenemos que cultivar y desarrollar la fraternidad a través del anuncio de la Palabra de Dios. Pero también hay muchas personas consagradas que caminan a nuestro lado, con testimonio elocuente de vida abundante, fecunda y alegre. Vivan su consagración con anhelo vivo de esperanza y como expresión práctica del Amor. Oramos con especial intensidad por todas las personas consagradas que viven, oran, trabajan en esta diócesis Nuestra Señora de la Altagracia. Para que nuestra humilde plegaria sea un sencillo gesto de apoyo y cercanía, gratitud, consuelo y aliento. Que así sea”.