jueves, 10 de diciembre de 2020

DESDE HONDURAS

 


 Carta de la Hermana Luciola Arcila, Misionera de María Mediadora, que durante varios años trabajo en la delegación de Misiones de Oviedo y ahora se encuentra misionando en Honduras


Señor Don Pedro Tardón

Delegado de Misiones y empleados.

Oviedo

Reciban mi saludo en el nombre del Señor Jesús, que siempre está tocando al corazón, para derramar su gracia y su bendición.

El Señor nos tiene a prueba de agua. Sin salir de la pandemia estamos azotados por los huracanes; ya nos da miedo ver la lluvia. Me imagino que han escuchado noticias de esta terrible catástrofe en Centro América se cebaron con Honduras y Nicaragua. Ha sido una situación muy difícil el 80% de honduras está inundado, con una saturación de agua del 100% y aun no deja de llover dicen que vienen lluvias torrenciales para este fin de semana, sin parar las que dejo Iota.

El sentimiento en toda la población es dolor y tristeza, angustia y miedo. Pasamos prácticamente tres noches sin dormir, las lluvias eran torrenciales sin parar. Ahora no hay río con puente, todos se desbordaron y están destruidos, las carreteras se convirtieron en ríos y los ríos en monstruos, arrancando con todo lo que estaba delante. Todos los cultivos se dañaron, durante la pandemia como era lo que mejor se podía hacer mucha gente salió de la ciudad a sembrar, pues ahora no ha quedado nada. Estamos derrumbados aun que confiamos en Dios no dejamos de sentir el dolor de ver tanta desolación, que se resume en pobreza y en falta de supervivencia.

Hemos desnudado la tierra de lo suyo poniéndole demasiadas cosas que ella no necesita, pues ahora todo lo tira fuera reclamando lo que le hemos quitado.

No me gusta escuchar que esto es un castigo de Dios, cuando yo misma he visto como despoblaron los montes; es verdad que hubo una peste en el pino que se llama el gorgojo, pero tras sacar de los montes los árboles malos se llevaron también los buenos y los montes quedaron pelados, los ríos los limpian de todos sus minerales para protegerse, pero como son minerales no les importa robárselos y venderlos a transnacionales que están en el otro mundo. Esto lo hacen los “buenos gobiernos” que no les interesa nada el pueblo ni lo del pueblo; después este pueblo es el que sufre, consecuencias de los que se creen con el mayor poder como si fueran dioses.

La guardería (El Centro Infantil Santa Clara) quedo como un cedazo, porque por el viento se desclavaron los tornillos y como las láminas de zinc están un poco podridas dejaron roto y luego las láminas de cielo falso volaron y otras se empaparon por las goteras y cayeron, tengo que estar cuidando donde cae la gotera para mover las cosas para que no se mojen.

Aquí en Toyós cinco barrios vivieron la peor pesadilla con el agua encima llevándose sus casas.  El martes en la noche a amanecer miércoles 5 de noviembre despertamos en un mundo diferente, todo era agua y no calmaba la lluvia; nosotras las hermanas, vivimos en un altico pero cerca de un río que ya estaba que se desbordaba, la noche del miércoles nos acostamos pensando que si el rio desbordaba ya no tenemos para donde correr, porque de arriba venia la corriente y para abajo ya estaba todo inundado.

El Señor se acordó de este pueblo en esa noche y calmo el agua. El jueves amaneció sin llover pero sin agua potable, porque todos los acueductos se destruyeron, no había para donde moverse: todas las carreteras inundadas, derrumbadas, los puentes reventados, los postes de la luz destruidos, las torres de todas las comunicaciones por el suelo, solo al sábado teníamos un medio respiro el internet viene a raticos. Las gentes querían limpiar sus casas llenas de lodo y tenían que cargar agua de los ríos que ya estaban aclarando un poquito. Prácticamente el único barrio que no sufrió fue el nuestro porque está ubicado un poco más alto, pero sufrimos todas la consecuencias y el dolor de la población que los perdió todo. Esto fue con el Eta.

No habíamos terminado el rescate cuando se vino Iota, esta volvió a inundar lo inundado y otros departamentos y poblaciones. Pueblos enteros donde lo perdieron todo, solo que en este hubo menos pérdidas humanas porque mandaron evacuar obligatoriamente y con tiempo. Después han venido los deslizamientos de tierra en un departamento se hundió toda una aldea dejando cincuenta casas destruidas algunas personas bajo tierra y unas 700 familias damnificadas porque la aldea quedo in habilitable.

Me ha sido una experiencia muy dura con el dolor del pueblo, a pesar del dolor la gente humilde lleva la esperanza en el Señor, confían en su salvación y creen superarse. Ahora estamos en sus manos y su corazón misericordioso, con la esperanza que enviara samaritanos a ayudar a curar las heridas que son muchas: físicas, espirituales, morales, psicológicas y no sé cuántas más.

Yo voy poniendo mi granito de arena con todas las fuerzas que me ha dado el Señor, no tengo palabras para expresar sus favores, estoy perfectamente bien en medio de tanta calamidad humana y natural, el dolor que siento por todo esto me hace sentir más fortalecida en el Señor para ayudar a todo aquel que lo necesite.  Esta semana por un momento me sentí derrotada, pero me encomendé al Señor y abrigo un deseo loco por ayudar, porque manos y corazón es lo que se necesita ahora.

El Señor les bendiga y estas bendiciones lleguen hasta nosotros. La Santísima Virgen nos proteja a ustedes y a nosotros.

Fraternalmente:

Hna. Luciola Arcila R.

      M.M.M.

martes, 1 de diciembre de 2020

WEB INFANCIA MISIONERA


 

Hoy es un día especial… ¡estrenamos nueva página web de #InfanciaMisionera! En ella podréis encontrar el Calendario de Adviento, #SembradoresDeEstrellas en versión digital, materiales para preparar la jornada y, lo más importante, historias con final feliz de niños que han sido ayudados por esta Obra. ¡Entra a verla!

➡️ https://infanciamisionera.es/

viernes, 6 de noviembre de 2020

Comienza el Concurso de Vídeos de Infancia Misionera

OMPRESS-MADRID (6-11-20) Es el concurso “Somos Familia ¡3, 2, 1: acción!”, organizado por las Obras Misionales Pontificias de España con motivo de la Jornada de Infancia Misionera 2021, una jornada para agrandar a un más el corazón misionero de los pequeños. Este concurso se centra en el lema de la jornada “Con Jesús a Nazaret. Somos Familia”, que sigue el recorrido de la Infancia de Jesús, tras pasar por Belén en 2019 y por Egipto el año pasado.

Por eso, con “Somos Familia ¡3, 2, 1: acción!” se invita a todos los niños de España a hacer un vídeo en el que anuncien, en primera persona, cómo Jesús está y se hace presente en su familia. Aquí la palabra “familia” puede tomarse en el sentido más literal de la palabra familia o ampliando el concepto a la familia escolar o parroquial.

Podrán participar niños de educación primaria, de forma individual o en equipos de 2 a 6 personas. Cada concursante, en función de su edad, se encuadrará en una de las siguientes categorías: Categoría 1: para niños y niñas de 1º a 3º de primaria; Categoría 2: para niños y niñas de 4º a 6º de primaria.

Los vídeos deberán tener una duración de entre 1 y 2 minutos y cada grupo participante deberá estar representado por un responsable mayor de edad, que presentará el trabajo de los niños de su escuela, parroquia o familia. Los vídeos se deben hacer llegar, hasta el 18 de enero de 2021, a la Delegación Diocesana de Misiones de la diócesis respectiva.

En cuanto al contenido, puede ser bailes, cortos, con diálogos o sin, con carteles, con edición o sin, con música. Puedes utilizar aplicaciones o no. Pueden aparecer adultos, mascotas, muñecos… ¡quién tú quieras! Se valorará la calidad de aquellos trabajos que, a través de la creatividad y originalidad, comuniquen de manera efectiva que Jesús está en medio de sus familias y que por Él, somos familia.

Los ganadores recibirán una tablet para cada miembro del grupo ganador en cada categoría y auriculares bluetooth para los segundos y terceros. Todos los premiados recibirán una suscripción gratuita anual a la revista Gesto.

El vídeo del concurso aquí, y la información y las bases aquí.

    

viernes, 23 de octubre de 2020

CUBA : P. JUVENTINO RODRIGUEZ

 Cuba: Sacerdote relata la historia de nueva iglesia tras años de vida eclesial clandestina

Redacción ACI Prensa

Principio del formulario

Iglesia de San Benito Abad. Crédito: Facebook Misioneros Claretianos en Songo - La Maya.

El sacerdote claretiano, P. Juventino Rodríguez, afirmó que la construcción de la nueva iglesia de San Benito del Crucero representa un “pequeño milagro” que abre una etapa para la vivencia de la fe católica en la comunidad cubana, tras años de no contar con un templo debido a la persecución religiosa a causa de la Revolución.

Desde que la Revolución de Fidel Castro tomó el poder en 1959, la Iglesia Católica en Cuba ha sufrido restricciones a su libertad con la confiscación de propiedades, eliminación de colegios católicos, expulsión de sacerdotes y religiosas, entre otros.

Ante la expropiación de iglesias, los fieles en Cuba ofrecían con riesgo sus casas para celebrar la Eucaristía y continuar la evangelización de forma clandestina. En los últimos años, el Gobierno devolvió algunas iglesias confiscadas, pero otras siguen en su poder y son utilizadas como depósitos, colegios, tiendas de víveres e incluso para asuntos del régimen.

En este contexto, muchas comunidades católicas se organizaron y trabajaron por muchos años para construir nuevas iglesias en varias partes de la isla. Uno de estos casos es el de la iglesia de San Benito Abad, que fue inaugurada a fines de agosto, y que hoy es “una gran bendición” para la Comunidad de San Benito del Crucero, ubicada en La Maya.

Esta comunidad forma parte de los más de 150 mil habitantes que viven dispersos en poblados y centros urbanos de los municipios de Songo La Maya y II Frente, provincia de Santiago de Cuba, que desde el 2010 forman parte de la parroquia Purísima Concepción de Ti Arriba, fundada en 1838, y regentada por los misioneros claretianos.

En declaraciones a ACI Prensa, el P. Juventino Rodríguez, sacerdote de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (claretianos) que lideró durante años el proyecto de construcción de la iglesia de San Benito, dijo que este “pequeño milagro” fue posible gracias a un gran compromiso y entusiasmo por fortalecer y contribuir al crecimiento de la comunidad católica.

El P. Rodríguez relató que este proyecto demandó años de “paciente espera” por parte de la comunidad católica, que tuvo que adaptarse a las circunstancias y desarrollar la vida eclesial en casas de misión que los mismos fieles pusieron a disposición desde que confiscaron su iglesia local.

En el pasado la comunidad contaba con una antigua iglesia de San Benito, dedicada a la Inmaculada Concepción y construida hacia 1954 por una familia de procedencia mexicana que tenía bastantes fincas en el territorio. Sin embargo, “al inicio del triunfo de la revolución”, el Gobierno de Cuba confiscó el templo.

El sacerdote señaló que el Gobierno le comunicó desde hace años al Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Dionisio García Ibáñez, “que no devolvería la iglesia” y que “desde entonces, es la panadería del poblado”. “Actualmente dicha iglesia ya no existe, derrumbada por los huracanes hace ya mucho tiempo”, precisó.

Por muchos años “todo quedó paralizado y muerto”, hasta que Dulce María Guilarte, conocida como Juanita, ofreció su casa para la vida eclesial en enero de 1996, y “desde entonces se han tenido siempre las catequesis, las celebraciones de las eucarísticas y los bautizos”, con la atención pastoral de los sacerdotes jesuitas desde Santiago de Cuba, señaló.

El P. Rodríguez dijo que la vida eclesial de la comunidad de San Benito se fortaleció gracias a las casas de misión que otros fieles también pusieron a disposición por muchos años.

Entre ellos, destacó a la señora Vivian Cobas Ayala, cuya casa “fue donde más tiempo estuvo la comunidad desarrollando su vida y misión”. Lamentablemente, la casa fue destruida en 2012 por el huracán Sandy, y desde el siniestro hasta la inauguración del nuevo templo en agosto de este año, la comunidad pasó a reunirse en la casa de otra fiel católica, la señora Concha Ayala.

El sacerdote destacó la contribución de Vivian Cobas, pues ella y sus hijos donaron el terreno, que antes fue casa de misión, para construir la nueva iglesia de San Benito del Crucero, que cuenta en el sótano con un centro pastoral.

El P. Rodríguez señaló que el nuevo templo se construyó en dos años, aunque estuvo detenido por “fuerza de causa mayor” por más de ocho meses. El Obispado logró contactar a una familia de Chicago en Estados Unidos que se encargó del financiamiento, aunque toda la Iglesia en Cuba colaboró de algún modo para lograr la meta.

“Señalar a los colaboradores en la construcción de la nueva iglesia de San Benito del Crucero, no resulta fácil. Siempre fue el sueño de la comunidad, de los misioneros y del Arzobispo de Santiago de Cuba”, dijo. “El pueblo entero aportó su pequeña y simbólica ayuda para esta construcción que hoy es la alegría de todos”, agregó.

La comunidad católica de San Benito del Crucero está conformada por 30 católicos adultos y 14 niños; “sin embargo, dada la experiencia de Cuba en estos más que numerosos años, es muy difícil conocer el número aproximado de católicos. Siguen las familias solicitando el bautismo para los niños de menos de seis años”, precisó.

La consagración de la iglesia se realizó el 29 de agosto con presencia de Mons. García Ibáñez, sacerdotes y fieles católicos. Además, participaron otras casi 120 personas de la comunidad de San Benito y 100 invitados de otras comunidades vecinas de La Maya, Songo y La Prueba. “Eran cientos de personas más las que querían participar, pero no fue posible”, precisó.

Para el P. Rodríguez, ese día “la acción más significativa sin duda, fue cumplir el compromiso de visitar en los días previos a la consagración, a todas y cada una de las cerca de mil familias del poblado para informarlas e invitarlas a conocer y a visitar ‘su’ nueva iglesia”.

En medio de la alegría por el nuevo templo, el P. Rodríguez dijo que “aún a muchos cubanos les resulta una ‘heroicidad’ acercarse a la iglesia, entrar a la iglesia”.

El sacerdote explicó que tras la revolución, la Iglesia, el culto y las manifestaciones religiosas estuvieron “totalmente” prohibidas, “y hasta no hace muchos años eso siguió. Todo eso ha quedado muy marcado en la gente, porque tenía consecuencias negativas en su vida académica, laboral, social”.

“Y aunque ahora eso legalmente ha quedado superado […] la gente no lo ha olvidado y sigue teniendo temores y precauciones. Por desgracia, todavía entrar en una iglesia tiene muchos inconvenientes sociales y no resulta fácil superarlos”, subrayó.

Sin embargo, afirmó que a partir de ahora, “seguro que no resultará tan difícil abrir espacios de encuentro, de convivencia, de formación y promoción en los que pueda participar toda la población. Es un gran reto para la comunidad y para los misioneros claretianos”.

“Con la nueva iglesia y con el Centro Pastoral San Benito se abre una nueva etapa en la vida de la comunidad que augura nuevas esperanzas para la evangelización”, afirmó. 

martes, 6 de octubre de 2020